Nació el 24 de Octubre de 1886 en Montevideo “Uruguay” en una familia la cual era conservadora y a pesar de esto era mimada como la niña de la casa y era llamada la Nena, su padre fue Santiago Agustini un Uruguayo y su madre fue María Murtfeld Triaca una Argentina, además de esto su familia tenía descendencia alemana, portuguesa y francesa.
Empezó sus estudios avanzados
des de muy chica entre ellos estaba clases de pintura, francés y música además de
eso empezó a componer versos desde sus 10 años y a sus dieciséis años ya parecían
publicaciones de ella en las revistas del momento Rojo y Blanco y La Pètite
Révue.
Colaboró en Apolo con el poeta Manuel Pérez y Curis, también
en la revista La Alborada y además de eso formo parte de la Generación de 1900 junto a Julio Herrera y Reissig, Leopoldo
Lugones, Rubén Darío y Horacio Quiroga, al que consideraba su maestro y que
conoció en Montevideo en 1912. Rubén Darío la comparó con Santa Teresa ya que decía
que era de las pocas mujeres después de la Santa en expresarse como una mujer.
Principalmente escribía
sobre la sexualidad, el amor, que representaba por medio de palabras sobre la
figura honda y bella mostrando una gran originalidad y tenía versos con
musicalidad exquisita a la vista del lector ; se destacó ya que estaba en un
mundo al poder de los hombres donde este tipo de comportamientos por parte de
las mujeres era un escandalo, además perteneció a la época del modernismo
movimiento que también alimento sus ideales como poetisa. También llego a ser
admirada por varios poetas modernistas como lo eran los mencionados
anteriormente por la forma de expresarse
y por ser de las primeras poetisas latinoamericanas.
En la mayoría de sus
poemas se veía la aparición de Eros el dios del amor y también lo utilizaba
como símbolo para representar la pasión y el deseo carnal. Gracias a esto entró
al movimiento vanguardia con su obra Los Cálices Vacíos en el año de 1913.
Se casó muy joven con Enrique
Job Reyes en 1913 pero por problemas de
pareja lo dejó un mes y medio, se divorciaron un año después en 1914. En ese
mismo año su exesposo la cito en una habitación alquilada en donde la asesino con
dos balazos y luego se quito la vida, es decir que murió de 27 años.
Las cosas más
relevantes de su vida son que desde temprana edad envió colaboraciones en prosa
a la revista Alborada, que se publicaba por entonces en la capital de su país.
En 1907 editó su primer poemario, El libro blanco, al que siguieron Cantos de
la mañana (1910) y Los cálices vacíos (1913). Después de su muerte, en 1924,
salieron a la luz las Obras completas (tomo 1, El rosario de Eros; tomo 2, Los
astros del abismo) y en 1969 su Correspondencia íntima.
A continuación una de
las obras de esta poetisa:
Amor:
Lo soñé
impetuoso, formidable y ardiente;
hablaba el impreciso
lenguaje del torrente;
era un mar desbordado
de locura y de fuego,
rodando por la vida
como un eterno riego.
Luego soñélo triste,
como un gran sol poniente
que dobla ante la
noche la cabeza de fuego;
después rió, y en su
boca tan tierna como un ruego,
soñaba sus cristales
el alma de la fuente.
Y hoy sueño que es
vibrante y suave y riente y triste,
que todas las tinieblas
y todo el iris viste,
que, frágil como un
ídolo y eterno como Dios,
sobre la vida toda su
majestad levanta:
y el beso cae ardiendo
a perfumar su planta
en una flor de fuego
deshojada por dos....
Y uno de las
composiciones por las que se destacó ya que planteo una nueva imagen del cisne:
El cisne:
Pupila azul de mi
parque
es el sensitivo espejo
de un lago claro, muy
claro!...
Tan claro que a veces
creo
que en su cristalina
página
se imprime mi
pensamiento.
Flor del aire, flor
del agua,
alma del lago es un
cisne
con dos pupilas
humanas,
grave y gentil como un
príncipe;
alas lirio, remos
rosa...
Pico en fuego, cuello
triste
y orgulloso, y la
blancura
y la suavidad de un
cisne...
El ave cándida y grave
tiene un maléfico
encanto;
clavel vestido de
lirio,
trasciende a llama y
milagro!...
Sus alas blancas me
turban
como dos cálidos
brazos;
ningunos labios
ardieron
como su pico en mis
manos;
ninguna testa ha caído
tan lánguida en mi
regazo;
ninguna carne tan viva
he padecido o gozado:
viborean en sus venas
filtros dos veces
humanos!
Del rubí de la lujuria
su testa está
coronada:
y va arrastrando el
deseo
en una cauda rosada...
Agua le doy en mis
manos
y él parece beber
fuego,
y yo parezco ofrecerle
todo el vaso de mi
cuerpo...
Y vive tanto en mis
sueños,
Y ahonda tanto en mi
carne,
que a veces pienso si
el cisne
con sus dos alas
fugaces,
sus raros ojos humanos
y el rojo pico
quemante,
es solo un cosne en mi
lago
o es en mi vida un
amante...
Al margen del lago
claro
yo le interrogo en
silencio...
y el silencio es una
rosa
sobre su pico de
fuego...
Pero en su carne me
habla
y yo en mi carne le
entiendo.
-A veces ¡toda! soy
alma;
y a veces ¡toda! soy
cuerpo.-
Hunde el pico en mi
regazo
y se queda como
muerto...
Y en la cristalina
página,
en el sensitivo espejo
del algo que algunas
veces
refleja mi
pensamiento,
¡el cisne asusta, de
rojo,
y yo, de blanca, doy
miedo!
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